Supongo que por la primavera lluviosa y larga que hemos tenido, también hay más bichitos. Unos chinches de todos los tamaños han ido picoteando, también en los capullos del Iceberg y, lo interesante es que las flores han quedado enanas - igual que las hojas de la siempreviva. Vean!


Las hojas se las comieron unos voraces saltamontes jóvenes.
Ya he quitado a mano todos los chinches en las rosas y parece que los nuevos capullos volverán a dar flores de tamaño normal.