En la primavera de 2025 se ha llevado a cabo la reforestación de 22 hectáreas de monte quemado en Legarda (Navarra), una zona devastada por un incendio en junio de 2022. Esta actuación forma parte del Proyecto Bosque CPEN, una iniciativa conjunta entre la administración pública y seis empresas privadas, con el objetivo de recuperar la zona y crear un bosque más resiliente.
El proyecto ha supuesto la plantación de 35.500 árboles, concretamente 22.500 pinos laricios (Pinus nigra subsp. salzmannii) y 13.000 cedros del Atlas (Cedrus atlantica). Ambas especies se han seleccionado por su resistencia a la sequía y su capacidad de adaptación al cambio climático, lo que las convierte en una opción estratégica para restaurar terrenos forestales en zonas de clima continental cada vez más extremo.
La reforestación se realizó sobre un terreno previamente preparado con hoyas que favorecen el arraigo de los plantones. Gracias a las condiciones favorables de esta primavera, los responsables técnicos del proyecto han confirmado que los árboles están creciendo muy bien y que se espera una alta tasa de supervivencia.
Además de su valor ecológico, el nuevo bosque tendrá un importante impacto en la lucha contra el cambio climático: se estima que podrá capturar más de 30.000 toneladas de CO2 en los próximos 30 años, lo que equivale aproximadamente a las emisiones anuales de 25.000 vehículos.
Esta iniciativa representa un modelo de actuación que combina restauración ecológica, prevención de incendios y mitigación del cambio climático. La clave ahora estará en el seguimiento y mantenimiento de las plantaciones durante los primeros años, para asegurar su desarrollo y consolidación como bosque maduro.
El proyecto ha supuesto la plantación de 35.500 árboles, concretamente 22.500 pinos laricios (Pinus nigra subsp. salzmannii) y 13.000 cedros del Atlas (Cedrus atlantica). Ambas especies se han seleccionado por su resistencia a la sequía y su capacidad de adaptación al cambio climático, lo que las convierte en una opción estratégica para restaurar terrenos forestales en zonas de clima continental cada vez más extremo.
La reforestación se realizó sobre un terreno previamente preparado con hoyas que favorecen el arraigo de los plantones. Gracias a las condiciones favorables de esta primavera, los responsables técnicos del proyecto han confirmado que los árboles están creciendo muy bien y que se espera una alta tasa de supervivencia.
Además de su valor ecológico, el nuevo bosque tendrá un importante impacto en la lucha contra el cambio climático: se estima que podrá capturar más de 30.000 toneladas de CO2 en los próximos 30 años, lo que equivale aproximadamente a las emisiones anuales de 25.000 vehículos.
Esta iniciativa representa un modelo de actuación que combina restauración ecológica, prevención de incendios y mitigación del cambio climático. La clave ahora estará en el seguimiento y mantenimiento de las plantaciones durante los primeros años, para asegurar su desarrollo y consolidación como bosque maduro.